viernes, 14 de enero de 2011

La autoridad espiritual del creyente.

La Autoridad Del  Creyente.
En Efesios 6:12 el apóstol Pablo habla  de una lucha, y es por causa de esa lucha que necesitamos autoridad. La autoridad espiritual es poder delegado. Ver (Lucas 10:19) he aquí os doy potestad… El creyente debe saber que tiene autoridad, pero para que le sea de provecho, no solo debe saber que tiene autoridad sino que además debe actuar de acuerdo a esa autoridad. Nuestro interés al escribir esta nota, es que el creyente que tenga la posibilidad de leerla, pueda conocer como actuar con la autoridad espiritual que ha recibido en Cristo Jesús.

¿CUÁNDO RECIBIMOS AUTORIDAD?
Recibimos autoridad cuando nacemos de nuevo, y esto ocurre cuando aceptamos a Jesucristo en nuestro corazón. Por eso, si usted ha aceptado a Cristo, usted debe saber que usted tiene autoridad espiritual. Es importante que sepamos cual es la base de la autoridad que hemos recibido, y cuales son sus alcances y sus límites. En cuanto a la base de la autoridad espiritual, Cristo es la base de nuestra autoridad, y esa autoridad espiritual se ejerce a través de la fe en él. El alcance de esta autoridad es en dos dimensiones: 1) La del mundo natural. 2) La del mundo espiritual. En lo natural están bajo esa autoridad: Los elementos, las cosas y los seres materiales; Y en lo espiritual: Espíritus, demonios y entidades (principados, potestades, gobernadores de las tinieblas etc.). Nada se escapa de ser afectado por la autoridad que el creyente en Cristo ha recibido, ya  que a Cristo le fue dada toda potestad en el cielo y en la tierra, y esa misma autoridad le fue delegada a los que creen en su nombre. Ver (Mateo 28:18) Además, las sagradas escrituras dicen que por el poder de Dios, Cristo fue sentado en lo mas alto; en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, quedando sometidas bajo sus pies todas las cosas (Efesios 1: 20- 22). Todo creyente debería personalizar este texto al orar. Es decir, que deberíamos orar pidiendo que el Señor nos de espíritu de conocimiento y revelación de lo que somos en Cristo, alumbrando los ojos de nuestro entendimiento. Porque sabemos que también el creyente fue sentado con Cristo en los lugares celestiales (Efesios 2: 6). Es ésta, una revelación poderosa, pero para que se constituya en revelación no solo debe ser leída y oída, además es necesario que sean alumbrados los ojos de nuestro entendimiento (Efesios1:8). Y es aquí donde juega un papel importantísimo el que usted personalice y haga suyas estas oraciones, pidiendo sabiduría, entendimiento y revelación, para saber cuál es la gloriosa herencia y las riquezas a las que Dios le ha llamado como su escogido. Ver (Efesios 1:18)
En cuanto a los límites de esa autoridad,  solo están en la voluntad de Dios. Es decir, que cada vez que ejerzamos la autoridad, deberá de ser conforme a la voluntad de Dios. Además, debemos saber que la autoridad no es de unos pocos, sino que es de todos los nacidos de nuevo. Es necesario que el creyente descubra la revelación de la autoridad que le fue delegada, y cuando eso ocurra, la iglesia se levantará con el poder Dios.

Dios escogió un plan de cómo manifestarse al mundo. El determinó hacerlo a través de la iglesia.  Y ahora Dios está confrontando el mundo espiritual; y es la iglesia la escogida para esta trascendental tarea, ya que la iglesia es el cuerpo de Cristo, la plenitud de aquel que todo lo llena en todo   (Efesios 1:23)  Jesucristo nuestro Señor está ejerciendo autoridad en contra del mundo espiritual de maldad a través de su Iglesia. Es decir, a través de usted como creyente; pues los creyentes conforman el cuerpo de Cristo que es la iglesia. Así que yo te digo: ¡¡¡ Iglesia despierta y levántate que hay una guerra que pelear y que ganar¡¡¡

Los enemigos de la autoridad:
Es necesario darnos cuenta de que hay enemigos de la autoridad.
En primer lugar está la duda.
Este enemigo deberá ser vencido con fe, la cual debe venir por la revelación de la palabra de Dios a través del Espíritu Santo. Así que, lea y estudie la palabra de Dios, pidiendo que el Espíritu Santo le revele la verdad de la palabra y produzca fe en ella.
El enemigo número dos es: El pecado y la falta de cobertura.
El enemigo tratará de hacernos pecar para que la cobertura sea quitada. Este enemigo se vence con arrepentimiento y confesión de nuestros pecados a Dios. “Si confesamos nuestros pecados el es fiel y justo para perdonarnos y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1: 9).
El enemigo número tres es el temor.
Para derrotar este enemigo de la autoridad, debemos volver al principio de la revelación y la fe; Debemos estar convencidos de lo que Dios dice de nosotros como creyentes. La palabra de Dios dice que Cristo nos dio potestad de ollar (pisotear) serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo; y nada os dañará. (Lucas 10:19).
El temor es una de las armas favoritas del enemigo para tratar de vencernos. Pero si tenemos la revelación de la palabra de Dios, nosotros sabremos que el enemigo esta bajo nuestra autoridad y que nada nos dañará. Por eso podemos estar confiados en que nada tenemos que temer acerca de lo que el enemigo pueda hacer. Debemos sacar de nuestra mente esos conceptos equivocados: “Mejor no me meto con el diablo”, “Cada vez que busco de Dios me vienen pruebas”. Saquemos esa basura de nuestra mente y echemos fuera el temor, tomando la autoridad que Dios nos ha delegado.
Debemos creer en la palabra de Dios. Si de verdad creemos en lo que Dios nos dice en su palabra, podemos estar seguros que la autoridad de Dios será manifiesta a través de nosotros sus hijos. La gloria de Dios se manifiesta al creer. La escritura dice: “No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios” (San Juan 11:40)


EL PRINCIPIO DE LA UNIDAD
De nuevo, reiteramos que Dios nos ha dado autoridad espiritual al nacer de nuevo. Pero para mantener la autoridad delegada, debemos entender la unidad del cuerpo de Cristo,
Dios unió a Cristo y la iglesia como un solo cuerpo, Cristo es la cabeza y la iglesia su cuerpo; el cuerpo separado de la cabeza pierde sus funciones, así mismo, el creyente separado de Cristo pierde su autoridad. Debemos por tanto estar firmemente unidos a Cristo, así que no solo debemos creer que él nos dio autoridad, sino que debemos creer esta revelación de que la unidad con Cristo nos da el poder que confiere la autoridad, porque separados de Cristo nada podemos hacer (San Juan 15:5).
Otras citas de este principio son: el poder de la resurrección (Efesios 2:5), Como Cristo esta vivo, su cuerpo debe estarlo.
La unidad del cuerpo hace posible el fluir del Espíritu de Cristo; (1 Corintios 6:17).El poder de Cristo resucitado se manifestara en la iglesia (Efesios 2:4-6) Mantengámonos unidos a Cristo y recordemos las palabras del señor que dijo “El que en mi cree las obras que yo hago él las hará también, y aun mayores las hará porque yo voy al Padre” (Juan 14:12).
De nuevo recordamos que según (Efesios 6:12), tenemos una lucha espiritual.
Los seres con los que tenemos esa lucha de la que habla el Apóstol Pablo, son espíritus rebeldes poseedores de cierta autoridad. Esa autoridad fue tomada del hombre al pecar Adán; pero Cristo los venció y ahora podemos tener autoridad de nuevo sobre ellos. (Colosenses 2:13-15). Puede ser que al dar una orden no parezca pasar nada; pero persista; las tinieblas tienen que retroceder ante la luz; los espíritus inmundos y demonios tienen que obedecer a Cristo, y a los que están en Cristo. Nosotros los creyentes somos el reino de la luz, y nuestros enemigos el reino de las tinieblas. Y sabemos que más puede la luz que las tinieblas. Ver. (Sn. Jn. 1:5) Las tinieblas son solo la ausencia de luz, así que, aplique la luz de Dios a sus tinieblas cualquiera sean éstas, y ellas desaparecerán.
La autoridad espiritual que puede ser impuesta en la tierra, tiene que ejercerse por la iglesia, porque Cristo está a la diestra del padre, pero nosotros, la iglesia, que somos el cuerpo de Cristo, estamos aquí. Todas sus órdenes tienen que ser cumplidas por su cuerpo. Esta autoridad en la tierra nos ha sido delegada. Muchos problemas persisten porque los permitimos; no hacemos nada contra ellos.
Hay un reto del Señor Jesucristo: ¡¡haz algo contra ese problema, yo te di autoridad¡¡.
Anímate a decir: “en el nombre de Jesucristo, quebranto el poder del diablo en la vida de mi (hijo, hija, esposa, esposo, o en mi vida; según sea la necesidad) reclamo su salvación. Hazlo así cada ves que sea necesario, y mantente firme contra el enemigo, y sobre todo, mantente sometido a Dios, y los problemas y el mismo diablo huirá de ti; ver (Santiago 4: 7)     Esta practica es válida en todas las áreas; la enfermedad, la escasez, la tentación, la angustia, la depresión, el miedo etc.
Una cosa que debe recordarse siempre es: El estar sujetos a la autoridad nos ayuda a usar de manera eficaz la autoridad que nos fue delegada.


CÓMO EJERCER LA AUTORIDAD
Al estar ante las situaciones que requieren de autoridad debemos tomar acción. Hay cosas que Dios hará por nosotros, pero hay otras que no hará por más que le roguemos. Podemos llorar y aún así no lo hará; porque corresponde a nosotros hacerlas. Es necesario pedir discernimiento para saber en qué cosas debemos actuar con autoridad. Como Cristo, siendo guiados por el Espíritu Santo. Además, debemos conocer cómo hace Dios las cosas. Y Dios ejecuta su autoridad por medio de su palabra. Si Dios quiere que haya agua; no hace un laboratorio para mezclar hidrógeno y oxígeno (H2O= agua ) sino que usa su palabra. Así que si Dios quiere hacer agua, lo único que él hará es decir: sea el agua. Y eso será suficiente para que se produzca el agua. De igual modo debemos hacer sus hijos, usaremos la palabra; y las cosas serán hechas.
Si usted tiene una lucha con el diablo no se deje llevar a la derrota, dígale al diablo: yo soy un hijo/a de Dios y estoy sometido a él. No haré lo que tú quieres, sino que te resisto hoy. La palabra de Dios dice que tienes que huir de mi. Así que vete de mi, te lo ordeno en el nombre de Jesucristo. (St. 4:7)

Otra forma de ejercer la autoridad es fortalecernos en el Señor y en el poder de su fuerza. Efesios 6: 10. Y esto lo logramos al vestirnos de toda la armadura de Dios  (Efesios 6: 11- 19) en estos mismos versos se nos aclara cuáles son los componentes de esta armadura:
Para la espalda: LA VERDAD; Para el cuerpo: LA CORAZA DE JUSTICIA; Para los pies: EL CALZADO DEL APRESTO DEL EVANGELIO DE LA PAZ; Contra los dardos de fuego del maligno: EL ESCUDO DE LA FE; Para la cabeza: EL YELMO DE LA SALVACIÓN. Y el arma de ataque: LA ESPADA DEL ESPÍRITU Además de todo lo anterior, debemos estar en constante oración, no solo por nosotros, sino por todos los siervos y siervas del Señor.

Yo te digo que si estás vestido con toda la armadura de Dios,  y tienes la autoridad delegada de Dios, puedes levantarte y reclamar al enemigo todo lo que es tuyo. ¡¡ LEVANTATE EN EL NOMBRE DE JESUCRISTO Y SE MÁS QUE VENCEDOR ¡¡ Ejerzamos autoridad y dominio porque la Iglesia fue puesta con Cristo sobre todo trono, poder y autoridad. Así que no te acostumbres a depender permanentemente de otras personas. Empieza a hacer uso de la autoridad, y no des lugar al diablo, porque el reclamaría un derecho.
Debemos saber que Satanás no tiene ninguna potestad sobre los creyentes. La Biblia dice: “el cual (el Padre) nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino de su amado hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados” Colosenses 1:13 y 14.
Recuerde las citas bíblicas que ya han sido mencionadas en este estudio: Efesios 1:22 y 23, Lucas 10: 19. Y si alguna ves le está agobiando el enemigo, las circunstancias o la enfermedad; recíteles con fe las escrituras, y tome su lugar, el cual es reinar; porque por Jesucristo usted ha recibido abundancia de gracia (Romanos 5: 17) así que atrévase a reinar sobre sus circunstancias en el nombre de Jesucristo, para la gloria de Dios. Si tenemos esta actitud, el Espíritu de verdad puede alzarnos al lugar donde podamos ver con claridad la revelación de Dios. Es por eso que yo te animo a que sigas orando para que nuestro Padre Celestial te de “espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de su entendimiento”.


RESUCITADOS CON CRISTO
En Colosenses 1: 15 al 20 el Apóstol Pablo nos habla de una poderosa revelación. En esta escritura, no solo se nos muestra quien es Cristo; sino que se nos muestra su misión: Darnos vida. Colosenses 2:12-15 nos dice que Dios padre nos dio vida en el mismo momento que resucitó a Cristo Jesús, pero para poder hacer esto tenía que perdonar nuestros pecados y liberarnos del dominio de Satanás y sus demonios, al cual estábamos sujetos por causa de la deuda del pecado nuestro que ellos reclamaban. A esta deuda se refiere el Apóstol Pablo cuando dice que había un acta de decretos que nos era contraria.
La buena y maravillosa noticia es que Cristo anuló esa acta de decretos y la quitó de en medio despojando a los poderes de las tinieblas de su poder sobre nosotros, y nos dio así una libertad permanente por su victoria contra el pecado y la debilidad de la carne; porque él condenó el pecado nuestro en su carne. Y siendo la paga del pecado la muerte, entregó su propio cuerpo en pago de nuestra deuda. Y es así que pudo decir en la agonía cruel, y con toda su angustia al morir pagando aquella infame deuda nuestra: consumado es. Para que ahora podamos decir con gran alivio y gran dicha: Ninguna condenación hay para los que están en Cristo (vea Romanos 8). Si entendemos bien esa revelación y la creemos con todo nuestro corazón, podemos estar seguros ante las insinuaciones del enemigo y de las potestades de maldad que nos quieren tener en esclavitud y opresión; haciéndonos sentir y creer culpables o que todavía estamos bajo el dominio del enemigo, lo cual es totalmente falso. La resurrección de Cristo contradice de una manera contundente esas mentiras del diablo. Solo si Cristo no hubiera resucitado, el diablo tendría potestad sobre nosotros los creyentes, ya que la muerte es un enemigo. Si Cristo permaneciera en la tumba entonces nosotros seriamos esclavos aun; pero Dios el padre levantó a nuestro Señor de la tumba, triunfando así sobre todos nuestros enemigos y haciéndonos a nosotros más que vencedores.

No nos dejemos amedrentar por el enemigo cuando a través de las circunstancias nos acusa e intenta que creamos sus mentiras, tratando de mantenernos en esclavitud.
Es nuestro deber y privilegio el conocer y creer la revelación de la verdad de la obra redentora de Cristo y ser así libres del poder de las tinieblas. Por eso cuando el diablo venga a usted con sus mentiras y artimañas, no le de lugar y resístalo con la verdad revelada de la palabra de Dios, y el huirá de usted, porque la victoria es suya en Cristo Jesús.
La resurrección de Cristo le da a usted el derecho de la libertad, y hace algo mas maravilloso aun: Lo sienta en lugares celestiales juntamente con Cristo; sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no solo en este siglo, sino también en el venidero. Por eso debemos creer el maravilloso hecho de la resurrección de Cristo, alabarlo por eso, pensar en ello, vivir por ello y combatir con esa poderosa verdad toda mentira del diablo.
Entendamos que todas las cosas están bajo el poder, dominio y autoridad de Cristo: Todas las cosas están bajo sus pies. Ahora bien, cabe preguntarse: ¿Donde están los pies de Cristo? La respuesta a esta pregunta tiene su base en otra poderosa revelación: “La iglesia es el cuerpo de Cristo”. Sabemos que los pies están al final del cuerpo, como la cabeza esta al principio del cuerpo. Entonces diremos que como la iglesia es el cuerpo de Cristo, y como los pies están en el cuerpo; entonces todas las cosas están bajo la iglesia.
Por tanto yo le animo a que se atreva a ejercer autoridad, pero asegúrese de hacerlo en la voluntad de Dios y bajo la guianza del Espíritu Santo.


ENFASIS FINAL:
Recuerde que aunque Dios le ha dado autoridad, usted como creyente debe llevar siempre la armadura de Dios (vea Efesios 6:10-18). Mientras estemos en este mundo y no hayamos sido transformados corporalmente, aun estamos al alcance de las acechanzas del diablo, y por tanto estamos en la obligación de velar por mantenernos en la libertad con que Cristo nos hizo libres.
Otro punto en el que debemos insistir es en el hecho de no ser arrogantes ni soberbios. No debemos hablar a las potestades del aire con lenguaje carnal y ofensivo, no por miedo a las fuerzas del mal, sino por temor reverente a Dios; quien no quiere que seamos como hijos descuidados e insensatos que no se fijan en como hablan. Además, debemos entender que hablar con palabras ofensivas, es recurrir a armas carnales que no tienen ningún poder contra las potestades del aire; Por el contrario; nuestras armas no son carnales, sino espirituales y poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas.
Ejercer autoridad con eficacia no depende de los gritos, el tono, o las palabras que usemos, sino de la convicción de la revelación de tu posición en Cristo, y de la fe con que ejerzas esa autoridad. Recuerde que su lucha no es contra carne ni sangre; sino contra potestades de las tinieblas. Por tanto, no trate de ejercer autoridad con poder sobre las personas, y no cometa el grave error de combatir a las personas y no ala influencia que hay detrás de actos gestos y palabras dañinas.

Finalmente, es mi deseo que usted pueda apropiarse de estas verdades tratadas en este folleto y que tome la posición de autoridad que Dios le ha dado.
Comience a vivir como un escogido de Dios: Disfrute de abundante victoria de los hijos de Dios; tome su lugar en las alturas celestiales con Cristo Jesús Señor nuestro.